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Don Jaime de Zorroza y Landia dejó un legado que trasciende el tiempo a través de servicio y compromiso con la
comunidad. Cada proyecto que impulsó nació del deseo de servir, de tender una mano y de mejorar la vida de quienes más
lo necesitaban.
Más allá de su visión empresarial, su legado se construyó a partir de acciones concretas orientadas a generar
oportunidades, mejorar la calidad de vida y aportar al crecimiento integral de la región.
A lo largo de su trayectoria, impulsó iniciativas en distintos ámbitos, especialmente en vivienda, apoyo social y
educación. Proyectos como el desarrollo del barrio Tierra Grata, pensado para brindar un hogar digno a familias
afectadas por la violencia, el impulso al barrio Santa Ana junto con su iglesia, y el respaldo constante al Jardín de
los Abuelos, evidencian una profunda sensibilidad frente a las necesidades de la comunidad.
Asimismo, su aporte al sector educativo y su participación en la creación y fortalecimiento de espacios formativos
demuestran su interés por construir un futuro con mayores oportunidades para las nuevas generaciones.
Cada una de estas obras, más allá de su dimensión material, representa valores como la solidaridad, la fe, la
responsabilidad social y el compromiso con el prójimo. Hoy, su legado continúa vivo, inspirando el trabajo de la
Fundación y reafirmando el impacto positivo que una visión basada en el servicio puede dejar en la sociedad.
Exaltación a los valores tolimenses. Fuente: Archivo de la Universidad de Ibagué
Reconocimiento a Don Jaime de Zorroza y Landia por su aporte como cofundador de la Universidad de Ibagué
Iglesia Santa Ana, Ibagué – Tolima
Reconocimiento a Don Jaime de Zorroza y Landia en el Jardín de los Abuelos, Ibagué.
Capilla construida por Jaime y Ana Julia en la Hacienda San Isidro
Así mismo, con el apoyo de Don Jaime, la atención espiritual de los Abuelos en esta última etapa de sus vidas está a cargo de un Capellán Vicentino vinculado al Jardín, quien no sólo los acompaña y escucha, sino que les brinda el consuelo de los sacramentos y les fortalece con oración.
A partir del momento de la Fundación del Jardín de los Abuelos, de manera incondicional y permanente , los esposos
Zorroza y Suárez brindaron su apoyo económico a la Corporación, con el único propósito de ofrecer calidad de vida a
una franja de población vulnerable: los adultos mayores de la ciudad de Ibagué.
Sin embargo, la situación económica de la institución se veía amenazada continuamente por la escasez de recursos
económicos para atender los abuelos, los escasos activos que la Corporación poseía se fueron vendiendo y se preveía un
futuro incierto que anunciaba el cierre del Jardín, dejando son protección a los abuelos que había sido abandonados
por los familiares.
Pensando en algunas estrategias que permitieran mejorar la situación económico del Jardín y
asegurar la sostenibilidad del mismo, Don Jaime y un grupo de amigos pensaron en la creación de una figura que
permitiera asegurar una renta a la Corporación, y con ello, la posibilidad de no cerrar y de atender a los abuelos. Es
así como surge la figura de Fundación.