Asi mismo, su aporte al sector educativo y su participación en la creación y fortalecimiento de espacios formativos demuestran su interés por construir un futuro con mayores oportunidades para las nuevas generaciones.
Cada una de estas obras, más allá de su dimensión material, representa valores como la solidaridad, la fe, la responsabilidad social y el compromiso con el prójimo. Hoy, su legado continúa vivo, inspirando el trabajo de la Fundación y reafirmando el impacto positivo que una visión basada en el servicio puede dejar en la sociedad.
Así mismo, con el apoyo de Don Jaime, la atención espiritual de los Abuelos en esta última etapa de sus vidas está a cargo de un Capellán Vicentino vinculado al Jardín, quien no sólo los acompaña y escucha, sino que les brinda el consuelo de los sacramentos y les fortalece con oración.
A partir del momento de la Fundación del Jardín de los Abuelos, de manera incondicional y permanente , los esposos Zorroza y Suárez brindaron su apoyo económico a la Corporación, con el único propósito de ofrecer calidad de vida a una franja de población vulnerable: los adultos mayores de la ciudad de Ibagué.
Sin embargo, la situación económica de la institución se veía amenazada continuamente por la escasez de recursos económicos para atender los abuelos, los escasos activos que la Corporación poseía se fueron vendiendo y se preveía un futuro incierto que anunciaba el cierre del Jardín, dejando son protección a los abuelos que había sido abandonados por los familiares.
Pensando en algunas estrategias que permitieran mejorar la situación económico del Jardín y asegurar la sostenibilidad del mismo, Don Jaime y un grupo de amigos pensaron en la creación de una figura que permitiera asegurar una renta a la Corporación, y con ello, la posibilidad de no cerrar y de atender a los abuelos. Es así como surge la figura de Fundación.